Los hermanos, que se adoran, también tienen celos entre sí porque se sienten desatendidos o no comprenden la posición que cada uno ocupa en la familia.

Los celos suelen darse más frecuentemente en el hermano mayor, que ha sido destronado por otro más pequeño después de unos años de feliz reinado.

Esta situación se produce más en familias con dos hijos, pues la llegada de un tercero y sucesivos suele mitigar los celos hasta hacerlos desaparecer.

Y los padres desearíamos a veces saber qué hacer para que se llevaran mejor. 

Pues bien, quizás haya ciertas actividades que podamos llevar a la práctica para conseguir una paz familiar duradera:

  • Dedicar a cada hijo un tiempo personal, en exclusiva, para hacerle ver lo mucho que le queremos.
  • Que vea que su participación en la familia es fundamental. A los niños les encanta colaborar en las pequeñas tareas, dar una opinión y sentirse útiles.
  • No favorecer a uno en caso de discusiones entre ellos.
  • Cada vez que se peleen se les puede retirar a ambos algún privilegio de forma temporal (no ver su programa favorito, se quedan sin su carta antes de dormir, etc) Los hermanos deben entender que son un equipo, y que unidos son mejores.

Y a veces resulta efectivo el poner a cada uno en la situación del otro, de forma que el hermano mayor vea los inconvenientes que tiene el ser el pequeño, y así desee por fin no ser un bebé. Y viceversa.

Sabemos que se quieren y eso es lo fundamental.

¡La expectación vuelve a tu buzón!

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