Dedicamos nuestro editorial de este mes a informar acerca del Trabajo Infantil, que se conmemora de forma internacional el 12 de junio de cada año. 

La ONU proporciona datos actuales de 215 millones de niños que trabajan en todo el mundo, no van a la escuela y no pueden jugar. De ellos, UNICEF contabiliza unos 150 millones de niños de entre 5 y 14 años. No reciben alimentación, ni cuidados apropiados, y más de la mitad están expuestos al trabajo en condiciones peligrosas o de esclavitud. En esa franja de edad, 7,4 millones de niños, fundamentalmente niñas, se dedican al trabajo doméstico separados de sus familias, en condiciones de discriminación, ocultos, y sufriendo maltrato y abusos. 

Millones de niñostrabajan para ayudar a sostener económicamente a sus familias, pero es inaceptable cuando se trata de niños demasiado jóvenes, que deberían estar yendo a la escuela.

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) concreta los límites de edad mínimos para empezar a trabajar:

  • Trabajo peligroso: ninguna persona menor de 18 años debe realizar trabajos que atenten contra su salud o su moralidad.
  • Edad mínima límite: la edad mínima de admisión al empleo no debe estar por debajo de la edad de finalización de la escolarización obligatoria, en general, los 15 años de edad.
  • Trabajo ligero: los niños de entre 13 y 15 años de edad podrán realizar trabajos ligeros, siempre y cuando ello no ponga en peligroso su salud o su seguridad, ni obstaculice su educación, su orientación vocacional ni su formación profesional.

Es fundamental que se establezca y cumpla una edad mínima legal para empezar a trabajar, y que los países realicen esfuerzos por educar a la población. Todos podemos contribuir a este gran proyecto, bien directamente, bien a través de organizaciones dedicadas.

TaCarta colabora con el programa Multiplica por la Infancia (Multiplica) para multiplicar el número de niñ@s que tendrán una educación mejor. 

Porque los niñ@s son nuestro presente y nuestro futuro. Porque un mundo lleno de niñ@s formados es un mundo rico, diverso y en paz.

Porque todos los niñ@s cuentan.

(Nota: foto procedente de Unicef: niña trabajando en una fábrica de ladrillos).