Comenzamos el cole con el propósito de mejorar la lectura de los más jóvenes, para que crezca su intelecto y aporten valor a una sociedad que precisa de grandes personas: profesores, científicos, médicos, economistas, agricultores, empresarios, trabajadores, abogados, políticos, ... para salir de la crisis y crecer con ética sobre unas bases sólidas.

Y ¿quién puede fomentar la lectura? Para promover la lectura no hace falta tener formación académica, solo el deseo de construir nuevos lectores. Incluso las personas analfabetas han contribuido a la historia con sus narraciones orales.          

Y ¿dónde se puede fomentar la lectura? En casa, en el colegio, en los espacios públicos… En cualquier lugar en el que se favorezca una cálida y grata transacción entre lector y texto. Proponemos comenzar en casa, en familia.

El padre o la madre, la abuela, el abuelo o un hermano mayor le dedican diez min, a la hora de acostar al niño. Es un momento en el que tanto el adulto como el niño están más relajados pues ya han terminado las tareas del día. Es un momento que invita a la calma, antes de dormir. Es el momento de leer.

Dependiendo de la edad del niño se pueden presentar unas formas u otras de lectura en común. Si el niño no sabe leer, el adulto puede contarle un cuento o leerle un breve texto antes de dormir, y ambos pueden comentar cómo se relaciona con sus cosas del día a día.

Si el niño sabe leer pero le cuesta es el momento de compartir la lectura de forma intercalada: unas líneas las lee el adulto, otras el niño, y así van leyendo ambos en voz alta para los dos. El niño preguntará cosas y el adulto se las explicará, desde su perspectiva. El niño irá perdiendo el miedo a leer y aprendiendo a disfrutar. Las lecturas deben ser sugerentes, que favorezcan la curiosidad y, a ser posible, sobre temas que gusten al niño, pues en esa transacción tendrá unas circunstancias personales positivas que aportar, por su afición al tema en cuestión. Leer en voz alta ayuda a crear lectores y consolida vínculos sociales y afectivos.

Poco a poco, con lecturas que favorezcan la imaginación y la curiosidad por conocer, que sean divertidas, interesantes, emocionantes y que, en definitiva, hagan de la experiencia de leer un momento deseado, el niño irá adquiriendo el hábito lector antes de dormir para luego por sí solo seguir leyendo, a medida que crece en edad y desarrollo intelectual.

 

Como editorial que escribe cartas podemos recomendar este formato de texto para disfrutar de una buena lectura antes de dormir. Y si no tienes tiempo para escribirle una carta... no te preocupes, te ayudamos con las nuestras.

Excitement is back in your letter box!